Te extraño, en este raro delito
de no nombrarte
de no escribirte ni hablarte.
Te extraño
en lo que desangro
en mi verso
en la mirada cansada
en la prisa diaria
en la rabia del abandono.
Te extraño
en la risa que me alumbraba
en los ojos que me rehacían
en el verbo
en las palabras
en todo lo que me hacía extrañarte.
Te extraño
a rasguña dientes
a soberbia de callarte
a insolencia de negarte
en la pasión que me desborda
y en furia por tu ausencia, te extraño.
jueves, marzo 06, 2014
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