Hoy no se me antoja el poema
ni siquiera el hilado de versos; menos tú
a desgano de agotarme en el intento.
Sí, el desgano me dinamita el ánimo;
me asalta desde cada rincón, de a ratos.
Algún día, aprenderé a descansar...
cuando abandone el simulacro de las sábanas.
jueves, marzo 06, 2014
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