miércoles, febrero 12, 2014
Mientras
Yo no le busco la quinta pata al gato,
pero he dado con el amor
en una feria salvaje de suicidas.
Ella contaminaba el vuelo de una bala
con tan solo dejar caer su mirada.
Ese era su motor de insania contagioso.
Un click no hacía la diferencia
entre un antes y un después.
Sus ríos crecían y corrían
hacia el norte de los extravíos.
Dos balas cantaban el final de la noche
y las coplas nos iban susurrando las horas.
Ella tenía en sí
la capacidad antojadiza del nuevo amanecer.
Mientras, en la sala principal de los delirios,
sonaba a estridencias la locura de Wagner;
y los techos, las arañas y manteles se fundían.
¡Al fin el mediodía! solo se esperaba
al fondo del corredor,
el crujir de la puerta al abrirse.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
No tengo más ganas que las de dejarme llenar los pulmones de aires, y las de seguir escribiéndote aunque ya no me leas... ni siquiera para...
-
Nunca hubo lluvia que no inundara su mirada ni cuartos deshabitados por la desesperación; así la conocí... con esos párpados de lágrimas y u...
-
El poema se fugó, dejando una estela de ausencia a su paso. Ahora solo quedan en carnes vivas las cosas tu mirada tu sonrisa esa voz sin mel...

No hay comentarios:
Publicar un comentario