no
sé
de traducir
este dolor
tan agudo
tan de clavos oxidados
de puñal desafilado
de desgarro a carne viva
de rasguños herrumbrados.
Yo no lo sé, pero me duele hasta el alma.
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
No hay comentarios:
Publicar un comentario