¿Cómo es que voy a poder volver,
¡oh, fiebre brava de mi nostalgia!
si mi espíritu loco se ha perdido
entre los laberintos enceguecidos?
Las huellas de este querer amarte
crecen entre las amapolas blancas.
Te espero, sí. Voy a esperarte
como una sombra en la noche
silencioso, oculto y sin nombre.
Te espero; y no hay claridad
ni sortilegios... que me roben
lo más diáfano de tu nombre.
miércoles, febrero 19, 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
No tengo más ganas que las de dejarme llenar los pulmones de aires, y las de seguir escribiéndote aunque ya no me leas... ni siquiera para...
-
Nunca hubo lluvia que no inundara su mirada ni cuartos deshabitados por la desesperación; así la conocí... con esos párpados de lágrimas y u...
-
El poema se fugó, dejando una estela de ausencia a su paso. Ahora solo quedan en carnes vivas las cosas tu mirada tu sonrisa esa voz sin mel...
No hay comentarios:
Publicar un comentario