Yo besaba tus blancos tobillos
como a la espera de un aguacero.
Yo me deslizaba por la costanera,
y acariciaba tu vientre de espuma.
Una a una, en lo que caía la tarde,
las bravas olas hundían mi nave,
y nos rompíamos frente al puerto,
sobrevivientes tras las tormentas.
lunes, marzo 17, 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
No tengo más ganas que las de dejarme llenar los pulmones de aires, y las de seguir escribiéndote aunque ya no me leas... ni siquiera para...
-
Nunca hubo lluvia que no inundara su mirada ni cuartos deshabitados por la desesperación; así la conocí... con esos párpados de lágrimas y u...
-
El poema se fugó, dejando una estela de ausencia a su paso. Ahora solo quedan en carnes vivas las cosas tu mirada tu sonrisa esa voz sin mel...
No hay comentarios:
Publicar un comentario