yo solía salir a caminar... y caminaba mucho.
Tal vez, porque otra era la ciudad y no esta
tal vez, porque se trataba de mi propia ciudad
y no esta expropiación metafísica que me asfixia
y me da vuelta del revés, y me seca al viento.
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
No hay comentarios:
Publicar un comentario