Replegada sobre sí, un ala herida
deja posar su plumaje de noche
sobre el frío pedestal de la diosa.
Trae consigo un silencio de letras;
armoniosa ejecución, ¡la noche!
Un batir suave corta el aire denso
siguiendo los secretos caracteres
entre las agrietadas hojas del libro.
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