Sé del capullo gustoso en mí
que estalla a la luz de tus labios
cuando tu boca de antojos
abraza quemante
el pétalo frágil y terso que envuelve
la esfinge soberbia de raro tallo.
Él crece en vigor y sin espinas
y tú lo agotas, en el gota a gota,
cual si fuera inagotable fuente
o como si tal, el rocío de la mañana.
jueves, marzo 06, 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
No tengo más ganas que las de dejarme llenar los pulmones de aires, y las de seguir escribiéndote aunque ya no me leas... ni siquiera para...
-
Nunca hubo lluvia que no inundara su mirada ni cuartos deshabitados por la desesperación; así la conocí... con esos párpados de lágrimas y u...
-
El poema se fugó, dejando una estela de ausencia a su paso. Ahora solo quedan en carnes vivas las cosas tu mirada tu sonrisa esa voz sin mel...
No hay comentarios:
Publicar un comentario