El confort también aburre.
Aburren también las lluvias,
los pájaros mojados
y los besos en las despedidas.
Ve tú; yo me quedo dormido
en la bienvenida de tus abrazos.
Y si el frío nos atrapase en vuelo,
y las noches en nuestros sueños;
entonces, vamos a dejarnos amar
sin prisas, hasta que las nubes pasen.
Aburre, claro que aburre,
¿y no aburre, acaso,
andar en el trajín
tras las sombras de la nada?
Aburre, claro que aburre.
El confort también aburre.
El verano pasado, andábamos juntos a esos pájaros que se aparean en medio de las praderas. Y entonces, el aburrimiento nos era algo ajeno.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
Mientras ese desahuciado intento de astro titilante brilla allá arriba, aquella triste y fascinante mariposa de la noche revolotea más...
-
Arthur Fleck escribe en su bitácora de bromas, reflexiones y desatinos, el simulacro de un poema que, como nunca ni nadie, me...
-
El otoño desde mi balcón es aún más generoso que mi pobre corazón desgajado. En él, en el otro, puedo percibir el amable gesto de la tristez...
No hay comentarios:
Publicar un comentario