En el fondo de un tintero seco
se nos quedaron los besos;
fueron los que no llegaron
los que no alzaron el vuelo
como versos que se quedaron
sin un verbo que los empujara.
Te he querido a desgarros
como a desprendimientos
de nada y huesos sin carne
en estos silencios escritos
que he llevado hasta tu lado.
Pero quedan estas palabras,
que ofrezco como reflejos
del un alma que ya sin alma,
como ojos sin sus miradas,
aguantan las mutilaciones.
A desgarro te he quiero.
Como cascarón que se parte
y deja escapar un corazón
teñido de plumaje y verso,
de canciones y de adioses,
y por amores ya fenecidos.
lunes, marzo 17, 2014
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