Nuestros desayunos
pasaban por meriendas
nos comíamos a miradas
y nos vaciábamos a besos.
Mejores tiempos no recuerdo.
El café, el cigarrillo
la cama destendida
y nosotros enredados.
Nos queríamos a destiempo
nos sacábamos ventaja
y nos dejábamos alcanzar...
a veces, y otras también
perdíamos, pero
eso poco nos importaba.
lunes, marzo 17, 2014
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