Hice de ti la conjugación universal
del verbo amar, mientras el mundo
se desarmaba... en cruenta muerte.
De ti tomé las cifras para dar en mí
con la clave toda de tus nombres,
cuando las tardes caían en la noche.
Aquí estoy, tratando aún de justificar
las sombras lobas de esta guerra,
en tanto que la sonrisa de un niño
se parte en lágrimas contra la tierra.
Que alguien explique, ¿cómo ha sido
todo esto posible, señor? ¡Por favor!
martes, agosto 12, 2014
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