Donde las nubes hacen agua,
por esos tajos,
mi pasado se desangra
a chorros de recuerdos.
Claro, usted debió creer que la sangre
era ese efecto del reflejo
de la luna en el río,
cuando al sol, por sus designios,
se le da por teñirla de mujer. Pero no,
la sangre corre y no es la luz,
ni los sentidos
ni la esencia viva de los cuerpos ausentes,
en el fondo silencioso del mar.
martes, agosto 12, 2014
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