Soy la ráfaga bestial
que golpea con desmesura tus sombras,
la mano áspera que aprieta
el cuello quebrado de la soledad,
el látigo y el corte profundo,
el salvajismo moderno de las fantasías,
el martillo y la hoz,
la sangre y la puñalada,
el beso encarnizado
ahondando en tu sexo adentro,
tu clamor y mi falta absoluta de piedad,
la embestida y la estocada,
el cinturón y la herida abierta,
el crimen despreocupado
y todas las generaciones desechadas.
¿Dónde el amor de otrora?
¿Dónde el silencio alado, el beso?
¿Dónde el gesto divino
en medio de la oscuridad?
¿Dónde la caricia esperada? ¿Dónde?
miércoles, abril 08, 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
Mientras ese desahuciado intento de astro titilante brilla allá arriba, aquella triste y fascinante mariposa de la noche revolotea más...
-
Arthur Fleck escribe en su bitácora de bromas, reflexiones y desatinos, el simulacro de un poema que, como nunca ni nadie, me...
-
El otoño desde mi balcón es aún más generoso que mi pobre corazón desgajado. En él, en el otro, puedo percibir el amable gesto de la tristez...
No hay comentarios:
Publicar un comentario