Si se me cae un poema,
que no sea del bolsillo del pantalón;
que se me escape volando
desde la bragueta y a cierre abierto;
que se alce en vuelo hacia tu boca,
que se haga nido de flor en tus labios,
que el plumaje se te ahogue en agua
y los temblores sean en estallidos.
Si se me cae un poema,
que sea cuando se rajen los cielos;
cuando la jaula sea tu vientre
y el vuelo sea tan hondo como mojado;
que se levante en vuelo y se despliegue,
que su batir de alas te alcance en sueños
y, en el éxtasis de todos tus anhelos,
te lleve hasta la explosión ritual del final.
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