Hay momentos, en los que quiero
que entre nosotros
solo medien nuestros silencios;
y así, dejar posar entre mis besos
la flor de tu sexo de estrellas.
Pero hay otros,
en que necesito de tus palabras
jugando en la punta de mi lengua,
como agua fresca, como salto alegre,
en el manantial de nuestros deseos.
Hay veces, en que mis manos
te buscan y dan contigo en mi sexo,
cuando la oscuridad
te transparenta, y tu nombre
se hace carne de mis anhelos;
entonces, simplemente, me entrego.
Veces, en que tu mirada me ahonda
y navegas en mi mirada, y tu beso
se hace conmigo, tras mi boca,
siempre, eterno, y desde siempre.
lunes, junio 30, 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PALABRITAS AL VIENTO
Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...
-
Arthur Fleck escribe en su bitácora de bromas, reflexiones y desatinos, el simulacro de un poema que, como nunca ni nadie, me...
-
Mientras ese desahuciado intento de astro titilante brilla allá arriba, aquella triste y fascinante mariposa de la noche revolotea más...
-
Vos recogiste con ternura pedacitos de mí por todas partes y me volviste a armar nuevamente, hombre, barro y voz, en tu mirada; y me hici...
No hay comentarios:
Publicar un comentario