miércoles, abril 08, 2020

Desenfreno y rock and roll

Se me hace polvo la ilusión
de hacerte parte de mi abismo;
cumpliendo con el rito 
de las almas,
llevo mi corazón
afilado como una daga.

El beso más fino de tu enemigo
es la sombra
más desencantada,
el fuego bravo del pasado
y también la hoguera consumida.

De noche cualquier templo arde,
resucitando las promesas incumplidas;
las puertas que creías ya cerradas
se abren dándole paso
a los deseos de la carne.

Las sábanas que hasta ayer
conjugaban las lágrimas de un viejo amor,
hoy se mojan tras la explosión
de todos los orgasmos
bien logrados a tu mal destino. 

Ritual profundo

Usted me piensa
con su mirada que impone distancia,
mientras mi deseo
se deshace entre sus labios,
inevitable.

Yo la pienso
a tiempo completo,
con excepción de bravo instante,
donde mi mano
acaricia su ausencia,
en ritual profundo de fuego en gotas.

Tus labios

Próximo a tus labios,
un suspiro;
caudal de ansias que se precipita
dentro de un beso
a cántaro desbordado.
Vienes afilada,
besos como de navajas,
y me abres todas las heridas;
y del dolor contenido,
haces de una flor los gemidos
en la primavera absoluta
de los sentidos. 

Soy

Soy la ráfaga bestial
que golpea con desmesura tus sombras,
la mano áspera que aprieta
el cuello quebrado de la soledad,
el látigo y el corte profundo,
el salvajismo moderno de las fantasías,
el martillo y la hoz,
la sangre y la puñalada,
el beso encarnizado
ahondando en tu sexo adentro,
tu clamor y mi falta absoluta de piedad,
la embestida y la estocada,
el cinturón y la herida abierta,
el crimen despreocupado
y todas las generaciones desechadas.

¿Dónde el amor de otrora?
¿Dónde el silencio alado, el beso?
¿Dónde el gesto divino
en medio de la oscuridad?
¿Dónde la caricia esperada? ¿Dónde?

Todos los nombres

Son todas las noche la noche, 
tu piel sobre mi piel, conquistando, 
haciendo el amor sin códigos, 
libres como tu puta madre,
como tu maldito padre y como Dios.

Son todas las heridas la daga,
el cumplido sobre el fino hilo de sangre,
tu progenia indigna, tu beso,
la embestida directa al vientre,
tu órgano lingüístico podrido.

Son todos los insultos un merecido,
tu tortura como escena primordial,
el sexo sucio de tu cerebro infecto,
el canto doblado como susurro perdido,
tu palabra como papel manchado.

Son todas las sombras la intención misma,
la hoguera que calla y arde hacia adentro,
la nostalgia de la caricia desconocida,
la letra que con hierro entra y marca,
la enseñanza de haberlo sabido todo.

Son todas las juergas la misma fiebre,
¡salve el error!, la nueva civilización,
los pasos sembrados entre las noches,
el aullido y la humillación como estandarte,
lo que nos falta en medio de lo que sobra.

Son todos los nombres el nombre,
el roce divino en medio de lo profano,
el reencuentro de lo pagano, del humo,
con el único y desconocido nombre Dios,
la sal, el delirio y la infinita reencarnación.

lunes, diciembre 18, 2017

jueves, julio 30, 2015

Me sigo yendo

Todos queremos habitar mundos menos hostiles
y nos refugiamos,
presas del disgusto por todo,
en el punto cero,
entre lo que es y lo imposible.

Ninguno de nosotros es un cordero,
pero ¡qué bien nos queda ese traje!

Antes, solía mirar con cariño
todo cuánto me rodeaba y se movía.
Pero ahora, ya fue, estoy cansado.

Dejé el cariño para habitar
en el imperio magno de mi amada
y en el corazón nutrido de mi hijo;
me sacudí del resto, de todo el resto,
porque el resto no es más que eso, resto.

Construí una caja,
tamaño piscina olímpica,
con los cadáveres de mi pasado;

allí alojé los cumplidos
y palmaditas en la espalda,
lo que siempre se da
porque se creer que se está pidiendo.

Lejos de allí, ausente de todo,
empecé a escribir árboles
y a plantar hijos en los libros;
maté al hombre y parí al poeta.

Ahora me voy, y a pesar de todo,
me sigo yendo.

PALABRITAS AL VIENTO

Éramos como dos palabritas sueltas emprendiendo la épica del viento y, en el vuelo, aprendimos a amar; versos quebrados, dispers...