El límite horizontal
de todos mis tormentos
es en el infinito
una sonrisa tiernamente transparente
como la noche de todos los dolores
dando de cabeza
contra las paredes de la incomprensión
en esta ciega intuición
de que detrás de toda ronda infantil
lo humano se torna en perversión.
sábado, abril 19, 2014
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