Yo no sé conducir
mi vida es un dejarme fluir
y no todo viaje es de antología.
Pero conduce tú
deja que te haga de copiloto
y déjame meter los cambios.
Mientras, arrójate por la ruta
que yo te indico cuándo llegar.
No frenes. Deja que yo acelere.
Las curvas no siempre matan
ni tampoco matan las banquinas.
La noche dilata las pupilas
y yo las veo de reojo
en tanto que voy
de la primera a la quinta.
Tú solo conduce
yo sabré cuando parar y acabar
en este viaje que promete
velocidad, aventura, final
y feliz llegada a destino.
Tú solo conduce.
jueves, mayo 22, 2014
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