Construyó un paraíso de mitologías
en torno a su cuerpo
y no faltaron los crímenes del amor.
Tomó una cuchara
templada en la fragua del desamor
afilada con siglos de espera
la enterró firme y con fuerza en su pecho
y se arrancó
la cajita de todos los fuegos.
Después de varios intentos furtivos
la reemplazó
por el canto dulce de las sirenas
y se dejó seducir
por el centauro que galopa en mis venas.
martes, mayo 20, 2014
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